Las fases de desescalada continúan avanzando, y el fin del estado de alarma es ya una realidad próxima. Con el verano a punto de llegar, la población empieza a planificar sus vacaciones y a pensar en qué invertirán su tiempo en los próximos meses.

El Gobierno ya ha aprobado el decreto de nueva normalidad que va a regular algunos aspectos del día a día una vez terminen por completo las restricciones. Algunos de los puntos claves son el uso de mascarilla, evitar aglomeraciones y la detección precoz de los nuevos contagios.

Esto no va a impedir que la población trate de mantener la máxima cotidianidad posible, especialmente en los planes que más suelen apetecer en verano: los baños en playas, ríos y piscinas.

Por lo tanto, es normal preguntarse si en playas, ríos y piscinas existe riesgo de contagio de coronavirus, y qué medidas se pueden tomar para reducir al máximo el peligro de ser contagiado por el COVID-19.

Los expertos señalan que es bastante seguro nadar en estos espacios en tiempos de coronavirus.

¿Lo sabías?  Página web utiliza inteligencia artificial para pronosticar éxito de la vacuna COVID-19

El COVID-19 no se propaga a través del agua, sobre todo si tiene cloro, ya que desactiva la capacidad de contagio del virus.

Tampoco hay datos que afirmen que el coronavirus sobrevive en el agua salada.

Debes tener en cuenta que el virus se transmite a través de las gotas de saliva que vuelan por el aire, lo que imposibilita su contagio a través del agua, ya sea en playas, ríos o piscinas.

Según explica Los Angeles Times, no existen datos de que alguien se haya infectado de coronavirus en estas circunstancias, por lo que nadar en piscinas, playas y ríos se puede considerar una actividad segura.

Eso sí, debes huir de las aglomeraciones dentro de estos espacios. Por ejemplo, si vas a utilizar los vestuarios, algo que no resulta recomendable, es necesario mantener la distancia de seguridad y tomar medidas higiénicas de prevención.

Incluso una vez dentro del agua has de evitar corrillos o acercarte demasiado a otras personas, ya que a través de las gotas de saliva sí podrías infectarte.

En realidad, basta con actuar con la misma precaución que en otros ámbitos sociales. De este modo, podrás disfrutar del verano reduciendo al máximo el peligro de contagio, y sin poner en riesgo a otras personas.